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El amor en lo que escribimos

libros

Antes de nada, el lunes pasado estuve hablando sobre ¿Por qué leer fantasía si lo tuyo es otra cosa? e intenté dar una serie de razones. Si quieres escucharlas, pasa por aquí:

https://youtu.be/jERtHyRfTnU

Y ahora. Mira, es bueno hacer con amor lo que queremos hacer. Ya sea escritura u otra cosa. El movimiento suele ser este o parecido (Ya. No siempre, pero creo que me entiendes):

Leo un libro, me entusiasma, me invita a pensar en mis propias historias y entonces me lanzo a escribir. La escritura surge del puro a amor. Entonces, con suerte o después de años, termino esa primera obra. Me siento orgullosa, me enamoro de mis personajes y cuando termino pasan dos cosas:

1/ A la hora de ponerme con una nueva obra me cuesta dejar de pensar en la anterior. Además, quiero estar en estado de corrección constantemente sin poder ponerle fin.

2/ Me sientan fatal las críticas negativas o constructivas. Esa obra es mi niño pequeño, mi bebé que me ha costado tanto esfuerzo, sudor y lágrimas. ¿Quién eres tú para opinar sobre mí obra?

Que levante la mano aquel que le haya pasado esto, por favor.

Te explico por qué. Cuando amamos algo nos apegamos a ello. Podemos incluso estar años y años para mejorarlo. Pero aún queriendo mejorarlo no queremos admitir exponerlo a nuestro alrededor por miedo a que alguien lo maltrate.

Eso es algo que no es real. A ver, sí es real el miedo. Pero no todo el mundo querrá maltratar tu obra. Muchos querrán mejorarla, otros querrán apreciarla y otros sencillamente quieres ser entretenidos por ella. No todo el mundo en la vida son trolls literarios.

Te cuento mi experiencia. Yo estudié Bellas Artes y ahí tuve un profesor de dibujo que siempre nos decía esto: «No te enamores de tus dibujos». ¿Por qué? Pues por varias razones: 1/ porque no son tan perfectos y 2/ porque son mejorables. Y si nos enamoramos de ellos nos impedimos voluntariamente el crecimiento. Y ahora vengo yo a pedirte esto:

No te enamores de tus historias, por el bien de tu obra.

Yo misma

Gabriella Campbell, en su libro Lacie Slezak on Unsplash

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