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El mundo de audiolibro y qué le acompaña

Los datos no mienten: el audiolibro es el formato de mayor crecimiento en estos momentos. Eso no significa que todo el mundo consuma este producto. Solo significa que cada vez lo consume más gente. Los factores que propician esto son muchos y este no es el lugar para profundizar en ello.

Hoy solo quiero proponer algunas formas en las que podemos desarrollar esto los autores.

Nuestros propios libros

El tema de la inclusividad siempre me ha fascinado. ¿Cómo hacer accesible nuestros libros para todo tipo de personas, incluso para los ciegos? Es verdad que existen asociaciones que se dedican a transcribir libros a braille, pero, seamos sinceros, el audiolibro lleva años (muchos años) desde antes de que se pusiera de moda que ellos ya lo escuchaban.

Y no solo nos motiva eso. La creciente movilidad del ser humano hace que cada vez tenga menos tiempo para pararse a leer y a veces ni siquiera a ver una película. Era natural que las historias volvieran a donde nacieron, a la transmisión oral. Pero ahora más tecnificado y profesionalizado, por supuesto.

Libros escritos solo para audio

Ha llegado incluso el asunto de libros escritos solo para su formato en audio. Ya ha habido algunos puntuales, pero esto es solo el comienzo. Yo soy partidaria de multiplicar las vías por las que hacer llegar nuestro libro a los lectores, pero el auge de las NFT nos revelan una cosa muy interesante: la exclusividad también vende. Por ejemplo, el libro de Ángel Martín, Por si las voces vuelven, narrado por él mismo no tiene nada que ver comparado con la versión escrita.

Series para escuchar

Todos estamos siendo testigos del declive de las superproducciones para cine para ver el crecimiento exponencial de las series de alta producción en plataformas como Netflix o DisneyPlus, y esto no ha hecho más que empezar. Ahora los grandes actores de películas no consideran rebajarse a un nivel inferior si participan en una serie (confesemos que antes sí, ¿vale?).

Y esta inversión es solo un reflejo de los intereses del consumidor. Seamos sinceros si antes por 10€ veía una serie un sábado por la noche ahora por ese dinero puedo ver cientos (o al menos decenas) de series y películas nuevas desde el salón de mi casa, donde puedo hacerme las palomitas más baratas y nunca falta la mantita. En serio, ¿quién gana?

Pues no sería de extrañar que el formato seriado que ya se está dando en plataformas de audiolibros, sea fomentado en su versión de libros. ¿Y por qué no subirnos al carro? Esto garantiza una fidelidad del lector que satisface mucho el ego del escritor si somos sinceros.

Photo by Distingué CiDDiQi on Unsplash

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